Jordi Romà – Incendis forestals en el segle XXI

La importància de la gestió forestal enfront de les #retallades:

Notícia a El País

(…) el abandono de la gestión, debido al declive de la industria forestal y el hundimiento del precio de los productos forestales, ha permitido que actualmente dispongamos de grandes extensiones de bosque continuas y con una carga de biomasa muy elevada.

A este hecho hay que unir la preocupante proliferación de urbanizaciones en contacto con el bosque o la conexión directa entre el bosque y los núcleos urbanos. Y aquí es donde muchas veces la emergencia del incendio forestal cobra su mayor dramatismo.

Actualmente, y gracias al esfuerzo de tecnificación realizado, los cuerpos de bomberos cuentan con medios y conocimientos técnicos elevados sobre el comportamiento de los incendios y la forma de abordar su extinción. Pero este éxito nos ha conducido a la llamada paradoja de la extinción. Somos capaces de extinguir gran parte de los incendios, pero el 1% que no se controlan queman el 90% de la superficie afectada por el fuego.

Cuando esa masa densa y continua de combustible quema con rapidez y gran intensidad, como en el Empordà, los cuerpos de extinción ya no la pueden detener, ni podrían si contaran con más medios aéreos, técnicos o humanos. Cuando añadimos poblaciones y urbanizaciones, las dotaciones de bomberos priorizan, lógicamente, la salvaguarda de personas y casas, disminuyendo los efectivos destinados a combatir el fuego forestal. Si un gran incendio de estas características ya es un problema, imaginemos lo que pasa cuando el mismo día se producen tres o cuatro incendios de forma simultánea.

Así pues, la solución al problema cabe buscarla en una reducción del combustible, que permita reducir la velocidad a la que el fuego es capaz de propagarse y que disminuya su intensidad, para que los cuerpos de extinción puedan actuar de forma efectiva. (…)

Existe consenso en cuál sería la mejor solución para abordar el problema, pero no es fácil en este mundo globalizado. Se trataría de volver a obtener un beneficio de la gestión forestal, no sólo de la madera, sino de la multitud de productos y servicios que se obtiene de los bosques. De esta manera nos ahorraríamos una gran cantidad de dinero de lo que destinamos a extinción y parte de lo poco que destinamos a prevención. Una de las grandes oportunidades que tenemos es el aprovechamiento de la biomasa para generar calor, muy eficiente y más barata que el petróleo. Su uso permitiría compensar nuestra balanza de pagos con el exterior y crear empleo y riqueza a partir de un patrimonio y un recurso que actualmente, y cuándo las condiciones son propicias, se nos quema.

Jordi Romà es presidente del Colegio y Asociación de Ingenieros Forestales de Cataluña

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